Con un festejo cargado de emoción y un triunfo necesario para empezar el año con otro ánimo, River venció 1-0 a Barracas Central en un partido incómodo y disputado, pero que dejó señales positivas para el equipo de Marcelo Gallardo en este nuevo ciclo.

El único gol de la noche llegó tras una pelota parada: Gonzalo Montiel se soltó de la marca y conectó de cabeza por el segundo palo para marcar la diferencia. Luego, el lateral celebró colocando la pelota bajo su camiseta y dedicó el tanto a su hija Juanita, que viene en camino. Un gesto que, además de lo personal, simbolizó el nacimiento del River que el DT pretende construir para dejar atrás un irregular 2025.

En una cancha difícil y ante un rival que cortó constantemente el juego, el equipo de Marcelo Gallardo encontró puntos altos en Aníbal Moreno, clave en el mediocampo, y en los momentos de calidad de Juan Fernando Quintero para manejar el balón.

Sin brillar, River mostró orden, sostuvo la ventaja pese al empuje final del rival y arrancó el año con un triunfo necesario

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“Leandro Paredes tiene una categoría que es distinta. Es uno de los mejores jugadores que tuve, tiene una velocidad diferente”.

Miguel Ángel Russo