Boca dejó su invicto en Brasil y se volvió con las manos vacías tras caer 1-0 ante Cruzeiro en Belo Horizonte, en un partido condicionado por la expulsión de Adam Bareiro y definido por Neyser Villarreal en el complemento.
El encuentro arrancó parejo, con pocas situaciones y mucha fricción en la mitad de la cancha. El conjunto argentino intentó plantarse con orden, mientras el local buscó imponer condiciones sin demasiada claridad. La primera etapa se fue apagando entre infracciones y protestas, hasta que en tiempo agregado llegó la jugada que cambió el rumbo: el delantero paraguayo vio la segunda amarilla tras un golpe en una disputa y dejó a su equipo con diez. A partir de allí, todo se hizo cuesta arriba.
Con inferioridad numérica, el equipo de Claudio Bueda reconfiguró su estructura y apostó por resistir. En el inicio del segundo tiempo, el planteo se volvió más conservador, con una línea de cinco en el fondo y la salida de su referencia ofensiva para darle lugar a Exequiel Zeballos, en busca de alguna contra aislada.
Sin embargo, el conjunto brasileño encontró el gol a los 6 minutos del complemento. Tras una buena acción colectiva, Kaio Jorge desbordó y asistió hacia atrás para la llegada de Villarreal, que definió para romper el cero. A partir de ese momento, el trámite se inclinó definitivamente.
El dueño de casa, con un hombre de más, manejó los tiempos sin necesidad de arriesgar demasiado. Incluso tuvo algunas chances para ampliar la diferencia, como un remate del propio Kaio Jorge que exigió una gran respuesta de Brey, o un cabezazo de Fabricio Bruno que pasó cerca. Del otro lado, la visita apenas inquietó con algún intento aislado, como un disparo lejano de Keny Arroyo que estuvo cerca del ángulo.
La falta de peso ofensivo fue evidente. Sin un nueve de referencia y dependiendo de transiciones rápidas, las opciones se diluyeron rápidamente. Ni Milton Delgado ni otros mediocampistas lograron convertirse en una amenaza real en los últimos metros.
Más allá del resultado, el rendimiento dejó sensaciones preocupantes. El rival, sin brillar, supo aprovechar el contexto y hacer valer la localía. La polémica también dijo presente, con un arbitraje que generó cuestionamientos por la rigurosidad en algunas sanciones y la disparidad de criterios.
Con esta caída, el conjunto argentino corta una racha positiva en abril, donde había conseguido triunfos importantes tanto en el ámbito local como internacional, incluido el Superclásico ante River. Además, el equipo brasileño se posiciona en lo más alto del grupo, favorecido por el resultado en el enfrentamiento directo.
Una derrota amarga por el contexto, por cómo se dio el desarrollo y por los puntos que se escaparon en una etapa clave de la competencia.




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