La Bombonera quedó en silencio. El golpe fue durísimo. El conjunto de la Ribera volvió a mostrar una de sus peores versiones en los momentos decisivos y quedó eliminado del Torneo Apertura 2026 tras caer 3-2 ante el Huracán de Diego Martínez, en un partido que tuvo de todo: errores infantiles, polémicas arbitrales, lesiones, expulsiones y, sobre todo, una alarmante falta de eficacia del lado azul y oro.

El encuentro comenzó de la peor manera posible para el dueño de casa. Apenas iban cuatro minutos cuando Leandro Brey comprometió a Milton Delgado con un pase corto en la medialuna. El juvenil volante, falto de reacción y claridad, se durmió intentando descargar hacia atrás y el Globo no perdonó. Leonardo Gil robó con agresividad, dejó pagando a Ayrton Costa con una gran gambeta y definió con categoría al segundo palo para establecer un inesperado 1-0 en La Bombonera.

A partir de allí, el equipo dirigido por Claudio Úbeda monopolizó completamente el trámite. La visita hizo exactamente el partido que quería: bloque bajo, líneas compactas y paciencia para aprovechar los espacios. Del otro lado, el Xeneize acumuló ataques constantes, circulación y situaciones, pero volvió a tropezar con el mismo problema que lo persigue hace meses: la falta de contundencia.

El dato refleja perfectamente el desarrollo: 36 remates y 17 córners para los locales contra apenas un tiro de esquina del elenco de Parque Patricios. Sin embargo, semejante dominio territorial jamás se tradujo en tranquilidad en el marcador. Hernán Galíndez tuvo una actuación impresionante, tapando cabezazos, mano a mano y hasta despejes accidentales de sus propios defensores que casi terminan en gol en contra.

Uno de los más activos fue Miguel Merentiel, aunque nuevamente quedó señalado por su ineficacia. La “Bestia” generó peligro constante, tuvo movilidad y agresividad, pero volvió a fallar en los metros finales. A los 14 minutos, el arquero ecuatoriano le sacó un gran cabezazo y, antes del descanso, el uruguayo vio cómo le anulaban un tanto a su compañero por posición adelantada.

Para colmo, las malas noticias siguieron acumulándose. A los 19 minutos, Adam Bareiro sufrió una lesión tras una pirueta y debió abandonar el campo prematuramente. Su lugar fue ocupado por Milton Giménez, quien terminaría siendo protagonista más adelante.
Con el correr del partido, el dominio azul y oro se hizo cada vez más evidente, pero también más desesperado. El ingreso de Ezequiel Zeballos por el ex Estudiantes dio algo que muchos hinchas querían ver, la formula Chango-Aaranda. La sensación era clara: el empate estaba al caer, aunque cada avance dejaba expuesta la impotencia ofensiva de un equipo que genera muchísimo y concreta muy poco. Una historia repetida en este semestre, ya vista frente a Barcelona de Ecuador y otros encuentros decisivos.

El alivio llegó recién a los 90 minutos. Tras un córner ejecutado por Leandro Paredes, Galíndez salió a puñetear y la pelota terminó impactando accidentalmente en la espalda de Milton Giménez, que había intentado simular una infracción. El rebote descolocó a todos y terminó convirtiéndose en el 1-1 que forzó el tiempo suplementario.
Pero cuando parecía que el impulso anímico podía favorecer al conjunto boquense, apareció nuevamente la fragilidad defensiva. Apenas comenzado el alargue, Juan Bisanz volvió loca a la defensa entrando desde la banda y generó un penal muy discutido que Pablo Echavarría decidió sancionar. Óscar Romero, exjugador del club, tomó la responsabilidad y marcó el 2-1 pidiendo disculpas a las tribunas.

El golpe definitivo llegaría minutos más tarde. Otra vez desde un córner, otra vez con polémica. Una mano de Di Lollo dentro del área derivó en revisión VAR y un nuevo penal para el Globo. El paraguayo repitió ejecución, volvió a convertir y otra vez levantó las manos en señal de perdón.

Paradójicamente, el cierre todavía tendría dramatismo. Huracán sufrió dos expulsiones casi consecutivas antes del final del primer tiempo suplementario: Eric Ramírez vio la roja por un planchazo sobre Aranda y Fabio Pereyra, ya amonestado, terminó expulsado por protestar excesivamente. Con dos hombres más, el cuadro de la Ribera se lanzó desesperadamente al ataque y descontó gracias al ingresado Ángel Romero, pero ni siquiera con superioridad numérica logró alcanzar el empate.

La imagen final fue devastadora. Leandro Paredes, uno de los pocos que sostuvo el nivel competitivo, quedó visiblemente frustrado al entender que su equipo había tenido el doble o hasta el triple de situaciones que el rival y aun así terminó eliminado en su propia cancha.
La preocupación ahora es total. El elenco azul y oro se quedó otra vez sin título y profundizó una crisis deportiva que ya empieza a hacerse estructural. La última consagración sigue siendo la Supercopa Argentina obtenida el 1 de marzo de 2023, un dato impensado para la magnitud del club.

Y lo más inquietante no es solo la eliminación: son las dudas que deja el funcionamiento. Porque juego, intensidad y generación de ocasiones existen. Lo que falta es resolución, jerarquía en las áreas y estabilidad emocional en los momentos críticos. En dos semanas se jugará gran parte del semestre con la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores en juego.

Mientras tanto, el conjunto de Diego Martínez sigue soñando. El Globo eliminó a uno de los candidatos en una Bombonera explotada y ahora enfrentará a Argentinos Juniors, que viene de dejar afuera a Lanús, en las semifinales del Apertura, el próximo martes 12 de mayo en el estadio Diego Armando Maradona.

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“Leandro Paredes tiene una categoría que es distinta. Es uno de los mejores jugadores que tuve, tiene una velocidad diferente”.

Miguel Ángel Russo