La estrella del Real Madrid rescató un empate ante Marruecos.

La selección brasileña igualó 1-1 frente al conjunto norteafricano en el primer partido del Grupo C de la Copa del Mundo 2026.

La realidad es que durante el primer tiempo se invirtieron los papeles. Los Leones del Atlas dominaron por completo al máximo campeón de la historia. No pesaron las estrellas ni las cinco Copas del Mundo; pesaron el juego colectivo, la intensidad y la presión del campeón africano, que generó tres ocasiones claras de gol en menos de diez minutos ante una Canarinha incapaz de salir jugando desde el fondo. Algo que sorprende tratándose de un seleccionado históricamente caracterizado por el buen trato de balón y la posesión.

El gran nivel del combinado africano tuvo como pilares a Neil El Aynaoui, Azzedine Ounahi y Ayyoub Bouaddi en la mitad de la cancha. Los tres manejaron los tiempos del encuentro y abastecieron constantemente a Brahim Díaz y Bilal El Khannouss, mientras que Casemiro y Bruno Guimarães estuvieron muy lejos de ofrecer respuestas del otro lado.

Sin embargo, el error más grave del equipo dirigido por Carlo Ancelotti llegó desde la defensa. Gabriel Magalhães no adelantó la línea junto a Marquinhos y terminó habilitando a Ismael Saibari, que definió con enorme calidad por encima de Alisson Becker para marcar el primer gol del encuentro.

Todo parecía encaminado a una goleada durante los primeros 45 minutos, pero apareció el hombre más cuestionado de la Verdeamarela. A Vinícius Júnior se le exigía dar un paso adelante con su selección y respondió cuando más lo necesitaba su equipo. Tras adentrarse en el área rival, sacó un derechazo formidable al ángulo, imposible para Bono, para establecer la igualdad. Si bien los sudamericanos llegaban poco, cada avance generaba peligro gracias a la calidad individual de sus atacantes, aunque los rendimientos de Raphinha e Igor Thiago estuvieron claramente por debajo de las expectativas.

Hay muchas cosas que todavía no se entienden de este conjunto brasileño. Es un equipo que no contagia, no transmite confianza y parece haber perdido parte de la mística que históricamente lo distinguió.

En la segunda mitad, el elenco africano comenzó a sentir el desgaste físico provocado por la presión constante que había ejercido durante la etapa inicial. El contexto parecía ideal para el ingreso de Endrick, uno de los futbolistas con mayor proyección del fútbol mundial. Sin embargo, para sorpresa y decepción de muchos, el joven delantero permaneció en el banco de suplentes. En su lugar ingresaron Matheus Cunha y Luiz Henrique, dejando la sensación de que la joya brasileña podría haber aportado algo diferente.

Con el paso de los minutos, el encuentro fue perdiendo intensidad. El pentacampeón del mundo avanzaba cada vez más metros en el campo rival, pero seguía mostrando enormes dificultades para generar situaciones claras. Al mismo tiempo, los veloces atacantes marroquíes dejaron de encontrar los espacios que habían aprovechado durante la primera mitad.

El empate terminó dejando sensaciones opuestas. Para los norteafricanos sabe a poco porque estuvieron más cerca de la victoria durante gran parte del compromiso. Y es que esta selección ya no puede ser considerada una revelación. Hoy es una realidad consolidada, respaldada por futbolistas de primer nivel como su capitán Achraf Hakimi. Quizás lo único que se le pueda reprochar es haber perdido la referencia de Vinícius en la acción del empate, considerando que ambos ocupan habitualmente el mismo sector del campo.

Por su parte, la escuadra sudamericana se lleva un punto que genera más dudas que certezas. Lucas Paquetá sigue sin asumir el protagonismo que se espera de él en la creación de juego y la ofensiva parece depender exclusivamente de la inspiración de Vinícius.

Mientras tanto, todas las miradas continúan apuntando hacia Neymar, quien todavía no se encuentra en condiciones óptimas para disputar un partido de máxima exigencia debido a sus problemas físicos. También vuelve a quedar bajo la lupa la ausencia de João Pedro en la convocatoria, especialmente después de una actuación ofensiva tan irregular.

Los Leones del Atlas sumaron un punto con sabor amargo porque pudieron haberse llevado mucho más. La Verdeamarela evitó la derrota gracias a una genialidad individual, pero dejó una imagen preocupante. Y si algo quedó claro en este debut es que, por momentos, el campeón africano exhibió un fútbol más vistoso y asociado que el propio inventor del “joga bonito”.

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“Salió a mariconear. Una falta de respeto total. Lo fuimos a buscar y el club se portó de forma increíble con él. Le dimos el contrato más alto de su vida. Y el día que se va tiró nafta al fuego después de perder 3-0. ¿Con qué necesidad, Carlitos Quintana? ¿Cómo podés ser tan desagradecido?”.

Gonzalo Belloso