Escocia se impuso 1-0 ante Haití, pero la sensación que dejó el cierre de la jornada del Grupo C fue que el representativo caribeño mereció mucho más y terminó pagando caro dos decisiones arbitrales que generaron una enorme controversia.

La presentación mundialista de los Grenadiers sorprendió a propios y extraños. Habitualmente considerados una de las selecciones más débiles del certamen debido a la ampliación a 48 participantes, demostraron exactamente lo contrario: personalidad, intensidad y capacidad para competir de igual a igual frente a un rival con mucha más tradición internacional.

Tras 52 años de ausencia en una Copa del Mundo, la escuadra antillana regresó al máximo escenario del fútbol con una actuación que dejó motivos para ilusionarse. Si bien el elenco europeo comenzó mejor, controlando la posesión y aprovechando la movilidad de Scott McTominay, nunca logró imponer una superioridad clara sobre su adversario.

El único tanto de la noche llegó a través de John McGinn, pero lejos de derrumbarse, los dirigidos por Sébastien Migné reaccionaron de inmediato. Con Ruben Providence, Jean-Ricner Bellegarde y Martin Expérience como principales referentes ofensivos, comenzaron a inclinar la cancha y a generar constantes problemas en la última línea rival.

La primera gran polémica se produjo a los 72 minutos. Un remate de Providence impactó claramente en la mano de Grant Hanley dentro del área. Sin embargo, el árbitro argelino Mustapha Ghorbal decidió no sancionar penal y tampoco fue convocado por el VAR para revisar la acción. Las imágenes mostraron al defensor ampliando el volumen de su cuerpo antes de que el balón golpeara su brazo izquierdo.

Cinco minutos después llegaría una jugada aún más discutida. Un disparo de Bellegarde con dirección de arco volvió a encontrar el brazo de Hanley dentro del área. Otra vez, ni el juez principal ni la tecnología consideraron necesario intervenir.

La doble decisión provocó incredulidad entre jugadores, cuerpo técnico e hinchas. En una época en la que acciones mucho menos evidentes suelen ser revisadas durante varios minutos, resultó difícil comprender por qué ninguna de las dos situaciones fue analizada en el monitor.

Finalmente, el seleccionado europeo se quedó con los tres puntos y logró su primera victoria mundialista en 28 años. Sin embargo, más allá del resultado, quien dejó la mejor imagen fue la representación antillana. El combinado caribeño mostró argumentos futbolísticos, carácter y competitividad, además de la sensación de haberse marchado con mucho menos de lo que produjo sobre el terreno de juego.

Si mantiene este nivel, nadie debería considerarlo un simple participante en el Grupo C. Después de lo visto ante los británicos, quedó claro que tiene herramientas para pelear la clasificación hasta el final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

“Salió a mariconear. Una falta de respeto total. Lo fuimos a buscar y el club se portó de forma increíble con él. Le dimos el contrato más alto de su vida. Y el día que se va tiró nafta al fuego después de perder 3-0. ¿Con qué necesidad, Carlitos Quintana? ¿Cómo podés ser tan desagradecido?”.

Gonzalo Belloso