Los Nipones no lograron sostener el 1-0 con el que se fue al descanso y la Canarinha terminó remontando el encuentro en los minutos finales para sellar su clasificación.

La Pentacampeona dominó el arranque del compromiso, imponiendo su jerarquía ofensiva, aunque volvió a exhibir un mediocampo poco sólido. Sin embargo, todo cambió tras el controvertido cooling break, una pausa tan innovadora como criticada. Después de ese parate apareció la mejor versión del conjunto asiático.

Los dirigidos por Hajime Moriyasu comenzaron a controlar la zona media y, a los 28 minutos, encontraron la recompensa. Kaishu Sano recuperó una pelota clave, avanzó con determinación y sacó un remate ajustado contra el palo izquierdo para establecer el 1-0. En ese momento, a la Verdeamarela parecían volverle los fantasmas de Bélgica y Croacia, seleccionados que en ediciones anteriores no se intimidaron ante el máximo campeón del mundo. Además, Vinícius Jr., figura durante la fase de grupos, estaba completamente desconectado del desarrollo.

El complemento mostró otra cara del elenco sudamericano. Como si la charla en el vestuario hubiera surtido efecto, el equipo de Carlo Ancelotti salió decidido a cambiar la historia. Con un Vinícius mucho más participativo, el ataque ganó profundidad. El extremo abrió la cancha para Gabriel Magalhães, quien envió un preciso centro al segundo palo que Casemiro conectó de cabeza para establecer el empate. Un gol que hizo justicia al crecimiento colectivo y que también sirvió para reivindicar el flojo primer tiempo del experimentado volante.

Desde ese momento, el seleccionado nipón apenas dejó algunos destellos. La falta de profundidad y las ausencias de Kaoru Mitoma y Takefusa Kubo, ambos lesionados, terminaron pesando demasiado. Aun así, resistió con orden durante gran parte del segundo tiempo.

En la vereda opuesta apareció el carácter del conjunto brasileño. El propio Vinícius estuvo a centímetros de marcar el segundo, pero sonido metálico le negó el grito. Todo indicaba que la definición se extendería al tiempo suplementario, mientras crecía una incógnita: ¿por qué Neymar seguía en el banco? Tras el encuentro, Ancelotti explicó que el ’10’ iba a ingresar únicamente si sus dirigidos no conseguían igualar antes del minuto 65. Finalmente, el elegido fue Gabriel Martinelli, un futbolista cuestionado por algunos, pero con una calidad que nunca estuvo en discusión.

Y el atacante del Arsenal terminó siendo decisivo. A un minuto del final del tiempo reglamentario, recibió una brillante asistencia de Bruno Guimarães y definió con categoría para convertir el 2-1 definitivo, desatando la euforia brasileña y dejando al conjunto del Sol Naciente con una enorme sensación de frustración.

La clasificación terminó siendo merecida por lo realizado en la segunda mitad. Sin embargo, el seleccionado de Ancelotti deberá mejorar el manejo del mediocampo y corregir los desajustes defensivos si pretende pelear seriamente por el título.

Ahora, la Canarinha aguardará por el vencedor del duelo entre Costa de Marfil y Noruega. Del otro lado, el combinado japonés vuelve a quedarse a las puertas de una hazaña mundialista, tal como le ocurrió en las últimas ediciones.

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“Salió a mariconear. Una falta de respeto total. Lo fuimos a buscar y el club se portó de forma increíble con él. Le dimos el contrato más alto de su vida. Y el día que se va tiró nafta al fuego después de perder 3-0. ¿Con qué necesidad, Carlitos Quintana? ¿Cómo podés ser tan desagradecido?”.

Gonzalo Belloso