La histórica participación de Egipto en la Copa del Mundo 2026 llegó a su fin, el conjunto africano se despidió del certamen tras caer 3-2 ante Argentina en la ronda de octavos de final, cerrando de esta manera la que ha sido, la mejor performance de toda su historia en la competición.
Bajo la conducción técnica de Hossam Hassan, el combinado egipcio dejó de ser un mero participante para transformarse en una de las grandes sensaciones de la cita mundialista. Con un plantel que combinó la jerarquía de figuras internacionales con la solidez de los talentos de su liga local, Egipto demostró una notable madurez competitiva, plantándole cara a sus rivales.
A diferencia de sus experiencias anteriores, donde el debut marcaba el inicio de una pronta despedida, la campaña de 2026 se construyó desde una fase de grupos impecable para los Faraones.
Ubicada en el exigente Grupo G, la selección africana mostró sus credenciales desde el primer minuto mostrando un fútbol pragmático y muy físico. El debut ante Bélgica se saldó con un valioso empate 1-1, donde neutralizó las principales armas belgas y avisó que estaba para pelear de igual a igual.
Posteriormente, en un partido determinante para sus aspiraciones, los dirigidos por Hassan sacaron a relucir su máxima efectividad para vencer con un contundente 3-1 a Nueva Zelanda. Este triunfo inyectó una enorme confianza al plantel y encendió la ilusión en las calles de El Cairo.
El cierre de la fase de grupos llegó frente a Irán, donde el equipo revalidó su buen momento al rescatar otra igualdad por 1-1. Con estos resultados, Egipto selló su clasificación histórica como escolta del grupo.
Tras avanzar con temple en la ronda de dieciseisavos al superar por penales a Australia, la ajustada derrota posterior ante la vigente campeona del mundo en Atlanta frena el sueño de avanzar a cuartos, pero consolida un proceso que promete dar frutos de cara al futuro.
Esta fue la cuarta participación en una Copa del Mundo, superando con creces sus rendimientos en las ediciones de Italia 1934, Italia 1990 y Rusia 2018.
En su estreno, Egipto hizo historia al convertirse en la primera selección de África en clasificarse a una Copa del Mundo. En aquella edición, disputada bajo el formato de eliminación directa, jugaron un solo partido y cayeron 4-2 ante Hungría en octavos de final. El delantero Abdulrahman Fawzi marcó los dos goles de su país, siendo el primer jugador africano en anotar en la historia de los mundiales.
Tras una larga ausencia de 56 años, regresaron al máximo escenario mundialista. Compitieron en el Grupo F, donde lograron valiosos empates frente a Holanda por 1-1 y la República de Irlanda por 0-0. Sin embargo, quedaron eliminados en la fase de grupos tras perder por la mínima ante Inglaterra en el cierre de la zona.
Liderados por su estrella Mohamed Salah, regresaron al torneo tras 28 años. Compartieron grupo con el anfitrión Rusia, Uruguay y Arabia Saudita. Pese a las grandes expectativas, el equipo no logró sumar puntos y se despidió en primera ronda tras caer 1-0 ante los sudamericanos, 3-1 contra los locales y 2-1 frente al conjunto árabe, partido en el que Salah anotó el único tanto de su selección.
El pitazo final en Atlanta marcó el cierre de una travesía inolvidable, y quizás, el broche de oro en el plano mundial para una generación comandada por Mohamed Salah que merecía una despedida a la altura de su leyenda.




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