El conjunto Granate se impuso por 3 a 2 en el Nuevo Gasómetro y le propinó otro golpe durísimo a un Ciclón que parece no tocar fondo, inmerso en una evidente acefalía dirigencial que se traslada directamente al nerviosismo dentro del campo de juego.
El clima en el Bajo Flores fue de tensión absoluta y cabildos abiertos, donde el equipo local no solo tuvo que luchar contra un rival ordenado, sino también contra sus propios fantasmas y el descontento generalizado de una hinchada que explotó ante la desidia institucional y la falta de respuestas de una conducción ausente.
En lo futbolístico, la visita aprovechó el desconcierto azulgrana y sacó ventaja rápidamente en la primera mitad gracias a las apariciones de Rodrigo Castillo a los 24 minutos y un cabezazo letal de Carlos Izquierdoz a los 30 que desnudó las fragilidades defensivas de un plantel golpeado anímicamente.
Si bien San Lorenzo tiró de orgullo para descontar mediante un penal de Alexis Cuello a los 53 e intentó empujar, el gol de Marcelino Moreno a los 73 fue un mazazo de realidad y, aunque nuevamente Cuello decoró el resultado a los 86, el 3 a 2 final dejó la sensación de que el problema es mucho más profundo que un resultado deportivo.
De cara a lo que viene, el panorama asoma complicado para el cuadro de Boedo, que deberá buscar una recuperación inmediata y aislarse del incendio político cuando viaje a Mendoza para visitar a Gimnasia de esa provincia por la segunda jornada. Por su parte, Lanús se llevó un premio enorme de una cancha difícil y buscará revalidar este gran arranque ante su gente en la Fortaleza, donde recibirán a Unión de Santa Fe con la tranquilidad de haber hecho los deberes en el debut.




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