Vinicius Jr. fue elegido el mejor jugador del partido en los tres encuentros que disputó Brasil en la Copa del Mundo.
La Verdeamarela llegaba al Mundial envuelta en dudas. Las lesiones de Rodrygo y Estevão, sumadas a la polémica ausencia de João Pedro por la forzada inclusión de Neymar Jr., hacían pensar en un equipo sin un rumbo claro para afrontar el debut ante Marruecos.
El comienzo fue cuesta arriba. Brasil estaba abajo en el marcador cuando apareció el tan reclamado Vinicius. Con un golazo digno haber ganado un premio The Best, igualó el encuentro y volvió a demostrar que la pentacampeona necesita de su talento. A partir de ese momento se vio otra versión del extremo: el futbolista tantas veces cuestionado, por primera vez, parecía hacer honor al peso de llevar la camiseta número 7.
Ante Haití llegó una exhibición colectiva de Brasil. Vinicius volvió a decir presente en la red con un tanto sobre el cierre del primer tiempo, mientras que frente a Escocia firmó un doblete que terminó de confirmar su gran momento. La lesión de Raphinha en el encuentro anterior lo obligó a asumir aún más responsabilidades, y respondió como la gran figura del equipo.
Ni siquiera el esperado debut de Neymar en la Copa del Mundo logró quitarle protagonismo. El jugador que generó el mayor peligro ofensivo siguió siendo Vinicius, dueño del desequilibrio y de las acciones más determinantes. Sus actuaciones le valieron tres premios consecutivos al mejor jugador del partido.
Ahora, Brasil pone la mira en Japón por los dieciseisavos de final. Con Neymar ya en condiciones físicas de ser titular, la gran incógnita pasa por cómo conformará el equipo. Lo que parece no admitir discusión es quién es hoy el líder futbolístico de la Canarinha: el estandarte tiene nombre y apellido, y se llama Vinicius Jr.




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