La sonrisa que había dejado el triunfo ante Gimnasia de Mendoza duró un suspiro. En su excursión a Santiago del Estero, San Lorenzo pagó caro una flojísima primera mitad y, aunque mostró otra cara en el complemento, terminó cayendo ante Central Córdoba para dejar una imagen preocupante justo en la antesala del clásico frente a Huracán.

En los primeros minutos el Ciclón amagó con ser protagonista. De la mano del pibe Juan Cruz Rattalino, los de Boedo intentaron adueñarse de la pelota en campo rival, pero la ilusión se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Con el correr del reloj, la visita se fue pinchando y el Ferroviario empezó a animarse con remates de media distancia que encontraron a un Orlando Gill bien plantado bajo los tres palos.

Sin embargo, la insistencia del local terminó dando sus frutos. En San Lorenzo, ni el debutante Álvarez ni Matías Reali lograban desequilibrar por las bandas, a pesar de que Pipo Gorosito probó cambiándolos de perfil. Para colmo, Alexis Cuello y Nicolás Tripichio estaban imprecisos, dejando a Agustín Auzmendi completamente aislado arriba.

Fue así que a los minutos llegó el golpe del local: Tijanovich habilitó a Moyano, quien desbordó por derecha, enganchó a pura clase para hacer pasar de largo a De Ritis y metió el centro para que Michael Santos le gane en las alturas a Nahuel Arias y firme el 1-0. Primer gol del conjunto santiagueño en el Torneo Clausura y bronca absoluta en el banco azulgrana antes de irse al descanso.

Para el segundo tiempo, Gorosito movió las fichas y mandó a la cancha a Gustavo Del Prete en busca de respuestas. Y el ex Estudiantes cumplió de entrada: en la primera que tocó generó una linda jugada que terminó en centro de Cuello y casi se convierte en el empate. Pero el elenco dirigido por Sebastián Domínguez respondió rápido con la misma fórmula, cuando Santos se perdió el segundo de manera increíble abajo del arco.

En esa segunda mitad, Tripichio levantó muchísimo su nivel y se convirtió en el conductor del equipo. San Lorenzo fue a buscarlo con empuje, generó situaciones y acumuló méritos para llegar a la igualdad: Auzmendi lo tuvo dos veces, De Ritis probó de afuera y a Reali le sacaron un gol sobre la línea. El local se replegó, armó línea de cinco para cuidar la ventaja y apeló a alguna contra que no supo liquidar.

De esta manera, entre pibes del club y refuerzos que todavía intentan acoplarse, el Ciclón cosecha un nuevo tropezón en un arranque de semestre accidentado. El equipo deberá levantar la cabeza rápidamente y corregir errores, porque el presente quema y a la vuelta de la esquina asoma nada menos que el clásico ante Huracan.

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“Salió a mariconear. Una falta de respeto total. Lo fuimos a buscar y el club se portó de forma increíble con él. Le dimos el contrato más alto de su vida. Y el día que se va tiró nafta al fuego después de perder 3-0. ¿Con qué necesidad, Carlitos Quintana? ¿Cómo podés ser tan desagradecido?”.

Gonzalo Belloso