La selección marroquí llega al Mundial como una de las posibles sorpresas del certamen, con una particularidad que la distingue del resto: 17 de los 26 convocados nacieron fuera del país.
El seleccionado africano se ha convertido en uno de los casos más llamativos del fútbol internacional. Ha sabido aprovechar el desarrollo de futbolistas formados en las canteras de Europa, nutriéndose de jugadores de primer nivel como Achraf Hakimi, Brahim Díaz, Sofyan Amrabat, y Noussair Mazraoui, entre muchas otras figuras.
La influencia de la diáspora es tan grande que incluso su entrenador, Mohamed Ouahbi, no nació en territorio africano, sino en Bélgica. Claro que también hay futbolistas nacidos dentro de sus fronteras, aunque muchos terminaron desarrollándose en academias europeas. Es el caso de Abde Ezzalzouli, quien tras mudarse a Alicante ingresó en la reconocida cantera del Barcelona.
Pero más allá del lugar de nacimiento o de formación, hay un factor que atraviesa a todo este proyecto: el sentido de pertenencia. Muchos de los jugadores que crecieron lejos de la tierra de sus padres tuvieron la posibilidad de representar a otras selecciones, pero eligieron vestir la camiseta de los Leones del Atlas y mantener vivo el vínculo con sus raíces.
Según distintas estimaciones, alrededor de 3,1 millones de personas nacidas en el reino alauita viven en el extranjero, y cerca del 80% de ellas residen en Europa. Ese fenómeno migratorio terminó convirtiéndose también en una ventaja deportiva.
Los resultados están a la vista. Ya dieron varios golpes sobre la mesa: el histórico cuarto puesto en Qatar 2022, la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024 y una presencia cada vez más fuerte en las categorías juveniles.
Ahora, los Leones del Atlas buscarán ratificar que lo conseguido en los últimos años no fue casualidad. El objetivo ya no pasa solamente por participar de un Mundial, sino por competir para ganarlo.
Su última derrota dentro de los registros oficiales fue en agosto del año pasado ante Kenia por 2-1. Desde entonces acumulan una racha positiva que incluyó una sólida fecha FIFA en marzo, con victoria frente a Paraguay y empate ante Ecuador. Además, vienen de golear 4-0 a Madagascar y este domingo tendrán una nueva prueba de exigencia ante la Noruega de Erling Haaland.
Se dará su séptima participación mundialista y llega como la selección africana con más argumentos para ilusionarse con una actuación histórica. Lo que comenzó como una apuesta por reunir talento disperso por el mundo hoy parece haberse transformado en un modelo de éxito.




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